La reciente Sentencia del Tribunal Supremo, de 3 de diciembre de 2013, reafirma la Doctrina Jurisprudencial que excluye de la teoría de los actos propios a aquellos realizados por una creencia errónea.
El Tribunal Supremo ha manifestado, en numerosas ocasiones, que la doctrina de los actos propios constituye un principio general de derecho que veda ir contra los propios actos (NEMO POTEST CONTRA PROPRIUM ACTUM VENIRE) como límite al ejercicio de un derecho subjetivo o de una facultad (STS de 9 mayo 2000 y 21 mayo 2001).
